Reconocé lo que está pasando
Prestá atención al tiempo, el dinero y la energía que el juego está ocupando.
Un espacio seguro y confidencial
Si el juego está afectando tu tranquilidad, tus vínculos o tu economía, hablarlo es un primer paso valiente. No estás solo y pedir ayuda puede cambiar las cosas.
Prestá atención al tiempo, el dinero y la energía que el juego está ocupando.
Elegí una persona de confianza. No tenés que atravesar este momento en silencio.
Un profesional o un grupo de apoyo puede ayudarte a construir un plan concreto.
El problema no se mide solamente por cuánto dinero se pierde. También importa cómo el juego modifica tu vida cotidiana, tus decisiones y la relación con las personas que te rodean.
Pedís préstamos, ocultás gastos o intentás recuperar pérdidas jugando otra vez.
Jugás durante más tiempo del planeado o varios intentos de parar no funcionaron.
Sentís ansiedad, culpa, irritabilidad o necesitás jugar para escapar de otros problemas.
Ocultás lo que sucede o el juego está generando conflictos con familiares y amigos.
Empezar hoy
No se trata de resolver todo de una vez. Un plan sencillo y apoyo adecuado pueden ayudarte a recuperar estabilidad y tomar decisiones con más calma.
Alejate temporalmente de aplicaciones y sitios de juego, y limitá el acceso al dinero destinado a gastos esenciales.
Hablá con una persona cercana y considerá contactar a un psicólogo, psiquiatra o servicio de salud.
Los grupos como Jugadores Anónimos permiten compartir experiencias con personas que atraviesan situaciones similares.
Si sentís que estás en una situación de riesgo inmediato o pensás en hacerte daño, contactá ahora mismo a los servicios de emergencia de tu localidad o acudí al centro de salud más cercano.